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Soy inflexible en mi flexibilidad. Parte 4 (final)

By 18 agosto, 2020 No Comments

Quisiera hacer notar que como fenómeno psicosocial de nuestro siglo XXI, asociado al pensamiento de vanguardia contemporáneo, existen parcelas de la sociedad que asumen la posición de garantes de la ética y la moral, de acuerdo a sus cánones, modelos de mundo y flexibilidad, quienes, al encontrarse con personas que no piensan igual, aplican una crítica dura, cubriendo todo con el manto de la inflexibilidad. Esto es muy parecido a lo que sucedía en la época victoriana y también en estados totalitarios, donde el pseudo pluralismo solo es válido mientras el resto esté de acuerdo.

Para la PNL, este tipo de situaciones donde se generan estructuras básicas de creencias válidas hacia otros, son disueltas con variadas técnicas específicas para manejo de creencias y también patrones de Metamodelo (Bandler & Grinder) y de Prestidigitación Lingüística (Robert Dilts). Por ejemplo, en el denominado “Aplicado a sí mismo”, se aplica la “regla” o juicio que se manifiesta sobre una persona, al mismo que emite el juicio y creencia, para demostrar que existe un alto grado de incongruencia.

En la RAE, encontramos que el concepto de “flexible” se conecta con:

1. Que tiene disposición para doblarse fácilmente.
2. Que se adapta con facilidad a la opinión, a la voluntad o a la actitud de otro u otros en función del carácter y se dice que esa persona es flexible. 
3. También se refiere a quien no se sujeta a normas estrictas, a dogmas o a trabas. Ideología, legislación flexible.

En PNL, el concepto de “flexible” nos sirve tanto para conductas y comportamientos como para comunicación y lenguaje, principalmente en lo que se refiera a lo relacional.

Por eso, el concepto de persona “resistente” deja de ser válido, en la medida que quien tiene interés en comunicar debiera ser lo suficientemente flexible (en nuestro caso el que practica PNL) como para detectar cuál pudiera ser la mejor estrategia para modificar aquella “supuesta resistencia”. Así, una vez entendida su función, y en base a su misma flexibilidad, podrá acceder a ese modelo de mundo que le era inalcanzable.

También la PNL nos entrega un concepto esencial para detectar la necesidad de flexibilidad en nosotros, lo que requiere mucha humildad de nuestra parte, pues la idea de “resistencia” del otro es presentada como limitación de flexibilidad del yo mismo.

Por ejemplo, si no logramos llevarnos bien con alguien, porque tal persona, según nosotros, tiene algo en nuestra contra, o nos es resistente, el modelo de la PNL nos dice que somos nosotros quienes no queremos flexibilizar algo que el otro está viendo. Por lo tanto, la tarea de modificar la conducta, en la medida que estemos interesados, es trabajo nuestro y no del otro (Patrón del Aplicado a sí mismo).

La historia de la humanidad nos muestra un sinfín de momentos de “inflexibilidad”, que han sido causa de muertes, hambrunas y todo tipo de sufrimiento para los pueblos.


Así, la flexibilidad es esencial en nuestra vidas, lo que no implica relativizar en todo momento nuestros valores y principios, sino tener claridad, estar alertas y conscientes de lo que ocurre y de las alternativas que se nos presentan y sobre las que podemos decidir. 

El modelo de la PNL es de mucha ayuda para facilitar su comprensión y mostrar su necesidad, así como prever los resultados sistémicos que pueden emanar de su presencia o ausencia, para que podamos tomar las mejores decisiones con la plena consciencia de lo que estamos haciendo, siendo responsables de nuestros actos sin culpar a terceros por los resultados que obtenemos.

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