Todo empezó un día al tomar un taxi.
“No” te das cuenta quien lo conduce.
El “no” es bueno, te dicen.
Pero tienes ideas fijas. Siempre.
Entonces dices “pero” el “sí” es bueno.
Como saber si el “no” o “sí” es bueno, cuando entremedio, siempre sale un “pero”.
Entonces conociste el dolor, la duda, la incerteza.
Días y noches.
En la carrera llevas contigo todos tus sueños, esperanzas y tu “Soledad”.
A ella la conoces bien. Por dentro y por fuera. ¿Así lo dices?
¡Ya no más! Ahora quieres conocer a la “Alegría”. ¡Por fin! ¡Enhorabuena!
Descubres quienes “sí” están y “no” están contigo.
En sueños te aparece un gato y te confundes pues crees que todo fue real.
Las conversaciones “sí” fueron curiosas, confundidoras, inexplicables, algo místicas. ¿Existieron?
El viaje sigue. Hay que construir para llegar a la “casa”.
Falta poco.
El “sí” es quien crees que es y, es solo el inicio…
Entonces, hay que vivirlo.
Es tu momento.
Ahora.
