Probablemente les ha ocurrido que alguien les empieza a contar ciertos problemas y a usted le cuesta entender porqué es un problema, ya que para Ud. tiene una solución.
Entonces Ud. ayuda a esa persona a darse cuenta exactamente qué es lo que debiera hacer, sin embargo …. igual no lo hace. Algo se lo impide …
Entonces usted saca nuevamente del interior de su “Caja de Herramientas” (¿o Saco de Soluciones?) todo lo que sabe y, logra que esa persona perciba aún mas claramente qué es lo que debiera hacer, cómo y cuándo.
¿Resultado? Extrañamente, esa persona no quiere verlo más a usted.
¿Por qué?
Porque en el fondo, mantener el problema en sí le trae una ganancia que no está siendo reemplazada y por más malo que sea lo que pasa, todavía es mejor que el miedo de enfrentar la solución que ella encontró.
Algunas veces lo desconocido genera miedo … Por lo tanto la solución que esa misma persona encontró para sí misma, igual no la satisface y se mantiene atrapada en su propia paradoja.
Paso siguiente, lo mejor que hace esta persona para justificar lo que está pasando es buscar a otra persona que la ayude, para volver a hablar de “su” problema.
Ojalá esta nueva persona se demore bastante en encontrar cuál es realmente el problema …
De eso se trata … en algunas ocasiones.
