Una vez que nosotros percibimos que alguien está haciendo algo “indebido” o tiene un comportamiento que no debiera tener (según nosotros) en relación a una tercera persona, queramos o no, estamos dentro de la situación.
En ese momento, nuestro juicio por sí solo adquiere una orientación de no solo ser un expectador sino un actor.
Eso ocurre porque sentimos que nuestras reglas han sido o están siendo quebradas y como detrás de ellas están nuestros valores, aquel suceso que no tiene que ver con nosotros, pudiera transformarse en nuestro a través de la empatía que surge naturalmente hacia la tercera persona.
Entonces, si ya tienes consciencia de lo que ocurre u ocurrió, puedes no solo encontrar que lo que se ha hecho está mal, sino también preguntarte:
¿Cuál será el rol que asumiré?
