Les ha pasado que después de decir algo, y otra persona los contradice, les cuesta “echar pie atrás” en lo inicialmente planteado o aceptar el otro punto de vista?
¿Por qué nos ocurre eso? Tiene que ver con nuestra identidad … en esas situaciones, inconscientemente, creemos que en lo que dijimos hay una parte importante de nosotros, y no delimitamos el mensaje al contenido de lo expresado.
Por lo tanto, el motivo de una eventual discusión, sobre un tema sin mayor trascendencia, se puede transformar en cómo hago que mi identidad sea percibida con el valor que yo creo que debiera tener.
El tema se transforma en un castillo que debo proteger a como dé lugar.
Creo que si no tengo razón pierdo el castillo y me sentiré desprotegido. Cuando eso ocurre, tenemos sentimientos encontrados. Por un lado heridos, incómodos tal vez, pero al mismo tiempo “liberados”…
El castillo es una carga demasiado grande y pesada en los días de hoy, y que nos cuesta mucho mantener .
¿Qué les parece abrir las puertas de sus castillos y ver qué pasa?
¡Les aseguro que les gustará mucho!
