Hoy en una sesión/demo con Joseph O’Connor tuvimos un buen ejemplo de cómo las palabras “resuenan” en el “interior” de un cliente/coachee.
Una pregunta muy sencilla, pero “poderosa”, se recibe como si hubiese sido lanzada directamente a un punto neurálgico donde se encuentra el dolor …
Entonces se produce algo mágico … el dolor ya no está solo, se desnuda, empieza a existir más humanidad y esperanza al poder compartir lo que se está viviendo. El dolor se ha movido … es el inicio de un cambio.
En ese momento recogedor, nos abrazamos y sostenemos con cariño a quien sufre, para que sienta que no está solo en su dolor y que lo acompañaremos en su jornada.
