Un pensamiento de Charles de Kunffy (un gran maestro de equitación):
“Para que el caballo y el jinete parezcan fundidos en los esfuerzos de los movimientos, como sucede con el centauro … el jinete debe ofrecer su mente para guiar el cuerpo del caballo, mientras que los espíritus de ambos estan animados por la alegría de esta camaradería … una camaradería nacida de un espiritu de amor.”
