“La experiencia de las personas no es sobre la realidad, sino sobre la realidad compartida.
Hay gente que llega hasta mi puerta, me regala revistas religiosas y me informan que el mundo se acabará dentro de dos semanas.
Hablan de los ángeles y le hablan a Dios, pero no se los califica de locos. Pero si a una persona que está sola la sorprenden conversando con un ángel, se dice que es un enfermo, lo llevan a un hospital y lo intoxican con drogas.
Cuando construyan una nueva realidad, asegúrense de hallar a un amigo con quien compartirla, o podrán meterse en un lío.
Esa es una de las razones por las que enseño PNL. Quiero contar al menos con un grupo que comparta esta realidad, y evitar que los hombres de delantal blanco me capturen”.
