– ¡Ahora viene lo mejor!
Y alguien respondió:
– ¿Cómo los sabes?
– Y… ¿Qué importa si lo sé o no lo sé?
– ¡Mucho! ¡Queremos tener certezas!
– Y ya las tienes entonces, ahora ya sabes que no está claro si lo sé o no lo sé.
– Mínimo que tengas alguna marca, algunas señales…
Desde el cielo se formaron nubes que mostraban su permanente movimiento, como el mismo pensamiento.
Se le vinieron a la mente todas las cosas ricas que podrían haber pasado, las que no pasaron y aquellas que habían pasado.
Se imaginó que ahora tenía la certeza de que lo haría diferente, que no se encerraría como antes y que, por lo tanto, lo que sí pudiera haber pasado quizás ahora sí pasaría.
No pudo dejar de pensar en todos los sobresaltos y dolores ya vividos y en aquellos que de una u otra manera, podrían venir.
A veces vislumbraba fuego y muchos peligros; espíritus cuyas proyecciones asustaban.
Por otro lado, aparecieron los anhelos más intensos que sí dependían solamente de su persona. ¡¡Ah!! Ahora sabía que sí los podría concretar.
Algo le decía:
– Este es tu momento.
La suerte tiene dos caras y descubre que puede diseñar con cuál de ellas le interesa convivir.
Todo final de año era lo mismo. Todo inicio de año era totalmente diferente.
Piensa en los sueños antiguos y en los nuevos y en la gente a quien le tienes cariño.
A los conocidos y a los por conocer. A los que están y que no están, pues ellos siempre si estarán contigo.
El camino se ve claramente complejo. ¡Cómo siempre! Eso es lo entretenido.
Seguro que de tan diferente eso seguirá igual (¡otra certeza!), ¿Por qué debiera cambiar?
Es la vida misma.
Se dice que su “filosofía” es como la de Emerson:
– “Toda la vida es un experimento. Cuánto más experimentas mejor lo haces”.
– ¡¡Pero no siempre es así!! (Alguien reclama).
De algún lugar surge para ayudar “El gato de Alice” y le dice (como el mismo pudiera habérselo dicho):
– Bueno !Depende de cuánto quieras aprender!…
Y cómo eso pasa y seguirá pasando, ¿Cómo los vas a ayudar?
Es que lo cambios asustan… a veces son malos.
Pueden parecer malos o buenos.
En realidad, son lo que son y en el tiempo cambian.
Ahora te puedes escapar, miras a lo lejos, desde adentro de ti, piensa en quien más quieres y date cuenta de lo tranquilo que puedes estar, en tu interior. Ahí reinas.
Un suspiro profundo… y sabes lo que puede decirle a esa persona y a todos aquellos que están en tu corazón:
– ¡Un feliz año 2010! !Muchas felicidades!

