Sin darnos cuenta “nuestra sombra” (ni buena ni mala, según el concepto Junguiano), se hace presente de la misma forma que en los animales, y, por ende, a veces en forma brutal para el ser humano.
A pesar del descontrol de nuestra mente y de nuestras emociones, estiramos la mano y encontramos alguien que nos guía.
A través de esa mano, se comienza un nuevo camino.
Un camino hacia el amor, el sostener, acoger, a entender y vivir día a día, el principio de la esencia de todo.

