Usted debe recordar el condicionamiento de asociación estímulo-respuesta que realizó Iván Pávlov en su conocida experiencia de condicionamiento con perros, en que a la hora de entregarles su comida, hacía sonar una campana. Tiempo después Pávlov constató que los perros habían asociado la campana con el momento de comer, independiente del horario, y presentaban signos fisiológicos de salivación, anticipando la ingesta de comida, tal como reaccionaban cuando realmente empezaban a comer.

Bajo la mirada de Pávlov, y según la perspectiva del Conductismo, esta clave de condicionamiento estímulo-respuesta está asociada al contexto y a una conducta específica, no reflexiva, sin permitir la posibilidad de cambiar la conducta bajo el mismo estímulo.

En la PNL, las anclas pueden emplear conexiones distintas a las establecidas como estímulo-respuesta, puesto que cualquier fragmento de la experiencia, no siendo necesariamente contextual, puede ser parte de una nueva respuesta interna. Bajo esa mirada, las personas pueden hacerse conscientes de sus propias anclas y de aquellas que eventualmente podrían desear tener presentes, por ejemplo, para eventos donde les resulte necesario contar con estabilidad.

Parafraseando a Milton Erickson cuando dice que “Todo es Trance”, podríamos decir que para la PNL “Todo son Anclas” y tomar como modelo el que vivimos en un mundo “anclado”.

Supongamos que usted está paseando por una calle y pasa por delante de una panadería en el preciso momento en que se está terminando de hornear el pan, y el aroma se le hace muy presente. ¿Ya lo siente usted? Lo más probable es que tenga una sensación algo Pávloviana de necesidad de probar ese pan, o simplemente recuerde cómo fue alguna ocasión en que comió uno recién horneado, con quién estuvo, o cómo le gustaría que fuera la próxima vez y con quién quisiera compartirlo en un futuro cercano.

La respuesta de ese aroma (ancla), en relación a qué gatillará, no está definida. Es decir, no sabemos a qué respuesta específica lleva, pues probablemente la persona no tuvo consciencia cuando se estableció. También esa ancla generó un estado interno distinto al que tenía por medio del olfato, tal como podría ser la sensación gatillada por una colonia o un perfume que le recordara a otra persona.

Una foto de alguna experiencia de nuestro pasado también podría transportarnos a un estado interno muy cercano a lo que estamos viviendo en la imagen, entregándonos recursos internos que podemos tener presentes gracias a la misma foto. Las anclas, por lo tanto, pueden ser activadas en una persona por medio de nuestros cinco sentidos, que en PNL se resumen como el VAK, en que la letra V representa lo visual, la letra A todo lo auditivo y la letra K considera las sensaciones táctiles, olfativas y gustativas. Por lo tanto, las anclas pueden ser verbales o no verbales, pueden ser aromas, sabores, texturas, imágenes, sonidos, etc.

Extendiendo el ejercicio de que vivimos en “un mundo que nos tiene anclados”, solo recuerde aquella música que sonaba cuando abrazó a una persona querida, o las fotos al reencontrarse con un álbum de algún antiguo viaje que le fue placentero, o lo que le sucede cuando siente el aroma y sabor de su comida preferida cuando alguien la prepara. En todas esas situaciones nuestra neurología logra restablecer una fracción importante del estado interno vivido en el mismo momento de la experiencia, solo con partes y fragmentos de lo experimentado, que son representados parcialmente de forma externa por la persona, con la música, el abrazo, la foto del viaje y la comida.

Lo interesante es que el proceso anterior de anclas, a diferencia de lo que ocurrió con el trabajo de estímulo-respuesta de Pávlov, no se da necesariamente por la repetición, sino por la emoción asociada al VAK en conjunto con el significado entregado (con su correspondiente emoción, por supuesto).

Ciertamente es posible efectuar un condicionamiento “Pávloviano” y que por repetición ese proceso de anclaje resulte más efectivo; sin embargo, la repetición no es el elemento esencial en términos de permanencia y efectividad, como sí lo es la asociación de la(s) emoción(es). Bajo esa mirada, estamos hablando de una aplicación muy conectada con la hipnosis.

Sin embargo, ¿cuál sería el problema de usar este concepto de la hipnosis, si Bandler y Grinder definen a priori que hipnosis, y el trabajo específico de Milton Erickson, son parte de los pilares esenciales de la Programación Neurolingüística?

Bajo esta perspectiva, y si combinamos la repetición (más bien usada en Hipnosis Clásica) con la emoción (Hipnosis Ericksoniana) tendríamos que al ayudar a una persona a obtener recursos —como se hace de forma corriente en PNL, coaching e hipnosis— la misma palabra que se emplea en la búsqueda transderivacional de la experiencia podría ser utilizada para el proceso de anclaje.

Las anclas, por ende, pueden servir en diferentes contextos, ya sea en terapia, en aprendizaje y enseñanza, en estudios, en deportes, en negocios, en ventas, en publicidad, para mantener motivados a equipos de trabajo, para cambiar estados internos de otras personas, entre muchos otros usos.

En los casos mencionados anteriormente, las anclas nos permitirán llevar recursos existentes en un contexto funcional, a otro contexto donde una parte de ellos resulta necesario. Esos recursos son tomados por la mente inconsciente de la persona y trasladados a su experiencia en el contexto donde se encuentra.

Por ejemplo, asumamos que una persona sienta mucha tranquilidad cuando escucha música clásica o música barroca. De forma simplista podríamos decir que al poner este tipo de música ya se encuentra en un estado que le facilitará estudiar tranquila y concentradamente, debido a la asociación del estado interno de la experiencia previa llevada y transferida hacia el momento donde es necesario el recurso.

También se usan anclas para recordar elementos o asuntos aprendidos o para evocar situaciones o experiencias que pudieran ser de beneficio para mantener significados necesarios. Por ejemplo, si una madre se encuentra furiosa con su hijo/a porque no ha sido responsable, podrían ser activadas anclas que la retrotraigan al momento del parto y nacimiento, cuando ella vio a su hijo/a por primera vez. Lo más probable es que esa emoción de rabia o molestia desaparecerá y su estado de furia se modificará.

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