“Sobre la importancia de la diferencia entre tener y ser, tenemos que la alternativa entre tener que se opone a ser, no atrae al sentido común.
Parece que tener es una función normal de la vida: para vivir, debemos tener cosas.
Además, debemos tenerlas para gozarlas. En una cultura cuya meta suprema es tener (cada vez más), y en la que se puede decir de alguien que “vale un millón de dólares”, (En inglés de los Estados Unidos, es la manera común de decir que tiene un millón de dólares. [T.]); ¿cómo puede haber una alternativa entre tener y ser? Al contrario, parece que la misma esencia de ser consiste en tener; y si el individuo no tiene nada, no es nadie…”
Como contraposición a esta idea de Erich Fromm, tenemos que los distintos niveles de consciencia , cuando se encuentran en lo que C. Gilligan llama el nivel “Mundocéntrico”, consideran una perspectiva más holística (mejor dicho holónica) centrada en “todos nosotros”. Lo que nos aleja del “tener” hedonista o, del nivel “Egocéntrico”.
Algunas de las tantas preguntas que podríamos hacernos, como buenos Coaches, serían:
-¿Necesitará realmente la sociedad pasar por los estados de abundancia para poder dar saltos en su desarrollo de consciencia?
-¿Serán necesarios contextos adversos como contrapartida para que lo mismo ocurra?
-¿Cómo podríamos tener un desarrollo sostenido sin encontrarnos en los extremos inferiores de la “Espiral Dinámica”?
-¿Serán la espiritualidad y/o los estudios del mismo desarrollo de consciencia una respuesta?
Las respuestas las tienen ustedes …. ¿Cierto?
