El tiempo es un concepto abstracto.
Por un lado, en nuestra mente, hay veces que lo puedes definir con una exactitud increíble y otras… no.
Nos influye orgánicamente y sigue cambiando, corriendo y escurriendose constantemente de nosotros.
Las mañanas pueden ser breves, suaves y las noche, largas y sin consciencia.
O al revés.
Como algún día no estaremos, el tiempo, se nos hace importante.
Esa es su presencia.
Los segundos, los minutos, las horas, los días, los meses, los años, pasan, se van y llegan otros…
El olvido.
Eso es su ausencia.
¿Siempre estaremos? ¿Igual?
La inconsciencia del consciente.
La creencia de lo que no sabemos pero que nos gustaría creer.
Entonces, aparece lo que siempre ha estado; algunas veces, algo olvidado.
Una vuelta a nuestra humanidad.

