Muchas gracias por el infinito cariño, por las arepas y cachapas, por el tango y por los “poco nombrales dulces” (¡OK! ¡ustedes saben cómo se llaman!) que llevan en los bolsillos…, por las emociones vividas y todo todo lo que me regalaron.
Un abrazo grande que les llegue de Santiago a Caracas, para todos ustedes,
Paul

