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La estructura profunda: parte 3

By 15 junio, 2020 No Comments

Deep3

Eliminación, distorsión y generalización

En esta explicación simplificada que he ido entregando en las partes 1 y 2 acerca del modelo Chomskyano, resulta necesario mostrar que ambas estructuras son parte de un mismo sistema de comunicación. La estructura de superficie traduce en esencia la estructura profunda y la estructura profunda establece la comunicación por vía de la estructura de superficie.

Esta interconexión sistémica de ambas estructuras genera un camino entre la estructura profunda y la de superficie, en el que se establecen árboles de derivaciones que son entregados como alternativas por la estructura profunda, en la medida que la información “acontextual” o que no está sujeta al contexto, empieza a tener posibilidades de transformaciones por distintos cambios de contexto.

Por ejemplo, supongamos que un niño le cuente a sus padres o apoderados que hoy en el colegio le pidieron que se presentara frente a toda la clase para una pequeña evaluación oral y que, debido a la situación, se puso muy nervioso y no recordó nada de la materia.

En un primer instante nos percatamos de que en este relato de “estructura de superficie” hay varios elementos que debemos averiguar, pues tal como se presentan, podríamos concluir cosas tales como:

– El niño tiene pánico escénico.
– El profesor(a) le tiene mala al niño.
– El niño fue el único en ser llamado adelante.

Por medio de preguntas podremos rápidamente entender mejor la experiencia, recuperando elementos que necesitan más contexto para ganar significados. Así, podríamos hacerle algunas preguntas al niño, tales como:

– ¿Sabías la materia?
– ¿Habías estudiado?
– ¿Llamaron a otros alumnos?
– Si llamaron a otros alumnos, ¿cómo les fue a ellos?
– ¿Cuál era la expectativa del profesor frente a esta evaluación?
– ¿Te pones nervioso cuando hablas frente a otras personas?
– ¿Has hecho otras veces algo similar y te ha ido bien?

Adicionalmente a lo que llamamos “eliminación”, hay otros dos elementos que están presentes en el lenguaje; estos son la “distorsión” y la “generalización”.

La distorsión del lenguaje, por un lado, incrementa las posibilidades de significados y genera nuevos símbolos y, por otro lado, pone ciertas dificultades adicionales en el proceso de comprensión e interpretación de lo que es transmitido y decodificado.

Todos los idiomas tienen de alguna forma sus claves propias de distorsiones que pueden reflejar ciertas analogías, metáforas, comparaciones directas o indirectas.

En el mismo idioma castellano, y particularmente en Chile, se emplea mucho el “animalismo” como una manera coloquial y rápida de comunicarnos. Por ejemplo, alguien podría decir:

– Fui a la fiesta, y a pesar de que era un gallinero, igual lo pasé chancho, pues comí como caballo.

En esta frase, el significado que se transmite es que la persona fue a la fiesta, donde había bastante desorden, aunque no queda claro qué tipo de desorden, tal vez en relación a los invitados que eran heterogéneos o a la organización de la fiesta, y pasó un momento muy divertido porque se alimentó de forma excesiva.

Podemos darnos cuenta de la extensión de este fragmento explicativo versus el de la expresión inicial y constatar que el primero es mucho más breve, conciso y económico en palabras. Sin embargo, este emplea un simbolismo que requiere una comprensión cultural propia del contexto, y que no necesariamente puede ser traducido de forma literal y lineal a otros idiomas.

Las generalizaciones, por su parte, son de mucha ayuda para la transmisión de ideas, pues evitan tener que puntualizar situaciones de excepción, y echar mano a lo que Sócrates llamaba el “sentido común”.

Acá se trata de frases como:

– Todos los chilenos son… (¡puede completar acá y sentirse feliz!)
– Los hombres siempre hacen…
– La gente que sale de esa escuela/Universidad son unos presumidos (está implícito el todos).

Lo cierto es que existe un sentido de lo “general” que nos ayuda mucho a expresar ideas “generalizadas”, pero también es cierto que existe lo “particular”.

En nuestro trabajo de desarrollo humano, resulta muy importante tener presente cuándo es posible generalizar y cuándo debemos particularizar, pues no hacer esta distinción podría ser motivo de prejuicios o creencias que llevan a las personas a establecer limitaciones inconscientes, impidiendo su desarrollo en el día a día.

Las generalizaciones pueden ser causantes de muchas ideas racistas, homofóbicas, machistas, de intolerancia religiosa, entre otras discriminaciones. Típicamente se establece una creencia que posteriormente se expande y generaliza, impidiendo que la persona pueda relativizar y razonar sobre su misma estructura argumentativa.

Como nos podemos percatar, hacer preguntas a lo que hemos escuchado como estructura de superficie, independiente de las respuestas que vengan, ayudará a que la experiencia inicial de la persona se enriquezca, pues las preguntas le permitirán obtener datos que le permitan hacer nuevas conexiones y así interpretar mejor la experiencia y, por supuesto, tomar mejores decisiones.

Con los ejemplos anteriores podríamos llegar a suponer que la comprensión de una frase se da prácticamente, y de forma exclusiva, al poder identificar la estructura profunda de una comunicación. Sin embargo, en el mundo de PNL, coaching, hipnosis y mentoring profesional, la estructura de superficie viene a enriquecer las posibilidades simbólicas de aquello que reside en la estructura profunda.

Por ejemplo, si un cliente nos dice la siguiente frase:

– Desde pequeño siempre me ha costado mucho relacionarme de forma óptima con otras personas y tener amigos. Me gustaría saber cómo cambiar eso y lograr hacer amigos.

Claramente debemos percatarnos de que la frase arriba incluye muchas posibilidades y, por lo tanto, como lo hemos visto, deberemos hacer varias preguntas para que sea posible aproximarnos a lo que realmente se quiere decir.

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