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Nuestro juicio de cada día (¿de cada instante?). Parte II

By 13 abril, 2020 No Comments

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Lo que pensó y que no pensó (conscientemente).

En cada una de las situaciones anteriores nuestro personaje muestra dentro de su lenguaje una estructura de pensamiento que se denomina “Juicio” y que se conecta con la distinción de aquello que se puede hacer, entre lo correcto y lo que no es, entre lo que es verdadero y lo que no es.

Si usted busca en algún diccionario, podrá encontrar información sobre la palabra “Juicio”, similar a las de abajo donde se dice que es:

1. Facultad del entendimiento, por cuya virtud el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso.

2. Opinión razonada que alguien se forma sobre una persona o una cosa: no debes hacer juicios sobre nadie sin conocerlo; a mi juicio, no debemos hacerlo.

3. juicio de valor. Juicio en el que se atribuye un valor de manera subjetiva.

4. Facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia o acierto: no tener juicio; persona de mucho juicio. SINÓNIMO sabiduría.

5. Salud mental: estar en su sano juicio; perder el juicio.

6. Proceso legal celebrado ante un juez o tribunal, que resuelve un asunto y dicta sentencia sobre él: ir a juicio; declarar en un juicio; perder el juicio.

Si revisamos ahora el concepto de “Juicio” en conjunto con los ejemplos anteriores y exploramos ciertas posibilidades que pudieran haber sucedido, pero que no estaba dentro del relato de nuestro personaje podríamos proyectar que:

– En el ejemplo del “automovilista imprudente”, este hizo la maniobra que casi causa un accidente, pues necesitara llegar a una clínica o algún lugar debido a alguna materia de vida o muerte, por ejemplo, su hijo tuvo un accidente y le era imperioso llegar y ver cuál el estado de gravedad de él.

– En la situación del diputado, tal vez este haya estado recibiendo amenazas de muerte y bajo el estado de tensión de lo que significaba esta nueva agresión, viéndose totalmente amenazado en si integridad física a la cuál estaba sometido, se desbordó emocionalmente.

– En relación a la huelga de transporte público, usted sin decir mucho emitió un juicio al no empatizar y minimizar el comentario del portero del edificio, principalmente, por que para usted, no es una complicación huelga de transporte público ya que tiene su propio automóvil, a diferencia del portero, quien se transporta diariamente en buses.

– Para la situación del cliente “pesado” que reclama de la entrega de sus productos y que además según su colaborador es injustificada, su colaborador percibe lo que ocurre desde su misma perspectiva, pero no desde la perspectiva de su cliente. Las consecuencias de su mala entrega pudiera ser que le causaran serios trastornos y consecuencias a este y, debido a la impotencia que siente donde no puede remediarlo, viendo que no tiene muchas otras alternativas (tal vez la próxima pudiera ser buscar otro proveedor) su forma de hacer notar su molestia y mal estar, está lejos de ser amable.

En cada una de las situaciones anteriores probablemente, si usted estuviera en la otra posición, pudiera ser que hubiera hecho algo similar y también si supiera más del contexto, su juicio sobre lo que ha ocurrido sería otro.

Como puede percatarse de los ejemplos anteriores existen “los juicios” de forma independiente, sin tener la totalidad del contexto y, con la parcialidad de lo que se posee ya se generan juicios que pasan a ser verdades.

Desde esa mirada, podríamos también decir que la cantidad de información que puede ser empleada para la construcción del juicio, de alguna forma es siempre relativa, subjetiva y contexto-dependiente.

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