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Presentación de Roberto Páez para el lanzamiento del libro “243 apuntes de vida”

By 6 abril, 2011 No Comments

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 243 APUNTES DE VIDA DE PAUL ANWANDTER
Debo partir confesando que a Paul lo conocí virtualmente, es decir a través de este artilugio tecnológico del internet que ahora nos junta a él y a sus amigos y nos permite compartir la oportunidad de comentar su último libro. Por esta razón, esta manera de apoyar el lanzamiento no resulta tan extraña, sino que más bien refleja en gran medida la manera en que Paul se vincula al mundo. Lo hace desde un plano casi etéreo, pero totalmente moderno, en donde su voz ya sea a través del skype o el webinar,  o de los mensajes a través de su inseparable Black Berry Messenger,  es  una compañía usual, y melódica, pausada en su forma, pero profundamente transformadora en el fondo que sus palabras tocan.
Leer el libro Doscientos Cuarenta y Tres Apuntes de Vida, se me ha hecho como acceder a una extensión impresa de la voz de Paul. Así como habla con sus colegas, con sus coachees, con sus amigos y con sus pacientes, así como se expresa de viva voz, así ha escrito Paul este libro para todos. Mérito éste no menor, cuando una de las dificultades mayores de la comunicación humana  es lograr el traslado fidedigno del pensamiento y la voz a la palabra escrita.
Para mejor saborear el recetario de vida que Paul nos propone en su conjunto de 243 Apuntes, recordemos  los orígenes personales del autor, desde su tri culturalidad alemana-chileno-brasileña, que hace de él una mezcla única y casi global de estructura, forma y cadencia existencial. Sumemos a ello una combinación inverosímil de conocimiento técnico desde la ingeniería electrónica, conocimiento musical académico y experto y esa extraña alquimia de coaching, PNL e hipnosis, capaz de navegar por los intersticios más complejos del ser y sus relaciones. Añadamos al conjunto una privilegiada inteligencia, una disciplinada entrega a la búsqueda del conocimiento trascendente y una actitud vital optimista y plagada de un finísimo humor, para degustar entonces el fondo de este racimo de “apuntes de vida”, como los llama Paul, que son en realidad exquisiteces para el espíritu, construidas con rigor y paciencia a lo largo de cinco años, por un  experto chef del alma humana.
Con este breve antecedente, quisiera enfocar entonces la apreciación de esta obra, desde la perspectiva de un lector no iniciado en las sutiles y complejas  artes de la psico-neuro lingüística, pero con claro contexto de su origen, para aportar brevemente una opinión quizás hasta ingenua, del lector desprevenido que se topa de repente con una serie de provocadoras reflexiones aplicables, unas a la cotidianeidad inmediata de su vida diaria y otras, al sofisticado ámbito de sus constructos mentales más lejanos.
“Concentra tus energías en la solución del problema y no en la búsqueda del culpable”, nos sugiere Paul al inicio de la obra. Y con esta propuesta nos pone en la ruta del optimismo y de las oportunidades, centrándonos en hacerlo mejor, antes que en buscar una inútil represalia. “Mide la Calidad por sus parámetros, antes que por tus creencias” – nos sigue proponiendo, para que evitemos la subjetividad perceptiva en la relación interpersonal. “Concéntrate en tus fortalezas, no en tus debilidades y guarda las formas en la comunicación, reconociendo que cada interlocutor es único y diferente. Créate espacios de incomodidad para provocar tu propio crecimiento y delega a otros aquello que tú haces bien”.   
Suficientes estas cuatro o cinco propuestas para replantear un modelo completo por ejemplo, en nuestra conducta de liderazgo. Han transcurrido apenas diez minutos de lectura y ya estamos embarcados en una interesantísima aventura de transformación personal, que culmina de repente en las hojas siguientes con una propuesta muy propia de la onda coaching de Paul: “¿y si mejor te callas y escuchas a los demás?”. 
(¿No será, me digo, siguiendo la lógica del tiempo inexistente para la verdad, que el Rey la intuyó en su momento y antes de que fuera publicada esta reflexión de Paul se la transmitió a modo de sano consejo a su interlocutor de turno?).
Pero no solamente aborda Paul en su libro los asuntos de la conducta cuotidiana de los seres humanos, sino que además se adentra en complejas, (ojo, digo complejas, que no complicadas) digresiones académicas, por ejemplo sobre la física cuántica, la apofenia de Klaus Conrad,  o los metálogos entre padres e hijos (aún más complejas que las anteriores). Debo confesar por ejemplo, que algunas de las reflexiones acerca de los modelos y meta modelos del lenguaje, en el capítulo de PNL, me han recordado las horas adolescentes pasadas en clases de física o álgebra, cuando quería entender pero… 
Y claro, esto es más responsabilidad del alumno al que no le ha llega aún la luz del maestro, que del maestro que no logra explicarse… pero recordemos como dice Paul: no estamos en esto para encontrar culpables… felizmente.
Y si habría que sugerir un método para la lectura de este libro, probablemente valdría decir que siendo un manual de referencia para la vida, los no iniciados deberemos abordarlo con paciencia y leerlo en minuciosa calma a lo largo de varios meses. Con cierto cuidado además, porque dos, tres, cinco párrafos en una sentada, ya dan para un día completo de reflexión profunda. 
Seguramente que un exceso en el consumo de estos apuntes no provocará daños irreparables en ninguna parte del cerebro – o de la mente, según uno quiera seguir o no la propuesta que al respecto de la distinción entre los dos hace Paul- pero sí hará que la sobrecarga causada por un exceso de estímulo a nivel de la corteza frontal impida un adecuado procesamiento de la información. Para los desaprensivos lectores que abordan esta obra como si de una novela de misterio se tratase, queden entonces advertidos: corren el riesgo amigos, de sufrir una intoxicación de insospechado alcance a nivel neuronal.
Los 243 Apuntes de Vida de Paul Anwandter me han evocado un crepúsculo frente al mar, en donde las olas, sin importar como dice el autor, si son o no “desplazamientos de agua impulsados por el viento”, van y vienen ad infinitum sobre la misma playa, pero cada ola es una sola y diferente. 
Así, los relatos sufis de Nasrudín, el poema de Borges sobre los dones, los relatos hinduistas, las frases de Jean Cocteau, las agudas referencias de Richard Bandler, Virginia Satir, Milton Erickson, los cuentos zen de Bankei el jardinero, que es además el Maestro, o la filosofía juvenil dieciochera sin dueño aparente que equipara la vida a una cebolla pelada (sacando una lonja a la vez y llorando a veces), se funden todas en este océano de palabras hipnóticas que mágicamente y sin proponérmelo me han depositado en el dicho sufi con el que Paul va terminando sus apuntes: “solo cuando cesa el agitado transcurrir de las olas, el océano ilimitado muestra su serenidad eterna”.
Más allá de la cotidianeidad y más allá de la complejidad, prevalece en el “meta mensaje” (para hablar con propiedad) de los apuntes de Paul, un agradable after taste, una sensación de que ha valido la pena el tiempo invertido en su lectura y que el esfuerzo del pensamiento construido para seguirle la pista al autor ha dado los frutos deseados de cualquier buen libro: lectura amena, contenido relevante, impacto profundo.
Gracias Paul por esta gran lección de doscientos cuarenta y tres apuntes para la vida.
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Muchas gracias por TODO Roberto! Fantástica  e impresionante tu capacidad de desarrollo y lo que has escrito… Un fuerte abrazo, Paul

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