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Tendencia: El poder del coaching familiar

By 29 abril, 2011 No Comments

ENTRENAR HABILIDADES. Más de algún padre debe haber pensando que lo ideal sería que los hijos vinieran con un manual de instrucciones bajo el brazo; o algún hijo, que sus padres hubieran leído el bendito manual. Ese sueño, asumámoslo, no se hará realidad, pero existen otras herramientas: podemos acudir a verdaderos entrenadores que nos ayudarán a tener una mejor relación con nuestros parientes. No se trata de recetas… la clave está en aprender a hacer las preguntas necesarias para cada conflicto.

Si uno busca en la Real Academia Española la palabra familia, aparece lo siguiente: “Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”. Qué simple sería si la definición realmente se limitara solo a ese breve concepto. El asunto es mucho más complejo, sobre todo considerando que uno no escoge a buena parte de los parientes que le tocan. Los conflictos son parte inevitable de la vida familiar y aprender a resolverlos puede ser tarea cuesta arriba si no se sabe bien cómo. Pero, afortunadamente, existe el coaching familiar.

Actualmente se habla bastante de coaching en general. Este método viene del verbo coach (entrenar), y consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona para conseguir una meta o desarrollar alguna habilidad determinada. Quien requiere el servicio es el ‘coachee’ y quien lo guía es el ‘coach’. Comúnmente esta metodología se asocia al área ejecutiva; empresas que quieren potenciar las capacidades de sus empleados. Sin embargo, su éxito lo ha extrapolado hacia otras áreas mucho más íntimas…

“El coaching en la familia puede contribuir a la adquisición de herramientas que les permitan a sus miembros relacionarse óptimamente, logrando una vida familiar plena y satisfactoria para cada uno”, comenta Daniela Castro, coach neurolingüística certificada por la International Coaching Community.
Si bien no existe nadie que nos pueda enseñar a ser buenos padres, hijos o esposos, el coaching es una excelente guía para identificar aquellos obstáculos que impiden tener una convivencia armónica, o bien para superar de mejor manera situaciones dolorosas que muchas veces experimenta el grupo familiar, como una separación, por ejemplo.

“El trabajo del coach familiar está centrado en ‘ellos’; en el grupo familiar. Entrega herramientas y lecciones de cooperación, formas de solución de problemas y variadas maneras de expresar amor. La idea es ayudar a las personas a reencontrar la armonía, el equilibrio y el amor para construir lo que desean conseguir”, explica Alida Talloni, directora del centro PNL & Coaching Chile.

LOS COACHEES
Padres que no pueden aceptar que sus hijos quieran estudiar una carrera poco tradicional, niños que no logran sobrellevar un divorcio, matrimonios que no saben comunicarse con sus hijos e incluso parejas jóvenes que quieren identificar el momento indicado para tener bebés; de todo llega hasta la oficina de un coach. “Nuestros clientes vienen buscando soluciones, pero lo que nosotros hacemos es que, en base a preguntas, inducimos que ellos se respondan. Las preguntas se convierten en sus respuestas, y a través de ellas identifican sus motivaciones y cómo lograr aquello que desean alcanzar en la vida. La idea es romper con la ‘estructura de superficie'”, dice Paul Anwandter, presidente de la Asociación Chilena de Coaching.

Felipe (48) no podía aceptar que su hijo mayor no quisiera estudiar Derecho, carrera que por tradición prácticamente toda su familia ejercía. Peleas, castigos y una tensión constante vinieron luego de la polémica frase ‘papás, quiero estudiar Arte’. La fecha de la PSU se acercaba y Felipe y su señora no lograban disuadir a su hijo de la decisión que estaba a semanas de tomar. En su desesperación y en un intento por encontrar a alguien ajeno a la familia que lo convenciera de entrar en sus cabales, acudieron a una oficina de coaching que un amigo les había recomendado.

Llegaron buscando una solución concreta: que su hijo recapacitara, y delegarían en el coach esta difícil misión. La primera sesión fue de choque, de comenzar a abrir los ojos. Mientras contaban su problema se daban cuenta de que quizás eran ellos los equivocados. Aunque en un principio las preguntas del guía parecían confundirlos cada vez más, al cabo de varias sesiones el panorama se fue esclareciendo. “Mientras tratas de responder a tu coach, se ponen en evidencia nuestros propios errores. A veces es necesario que alguien rompa ese caparazón para que nos demos cuenta de en qué estamos fallando y cómo remediarlo”, comenta Felipe. Finalmente ambos padres entendieron que lo que querían era que su hijo fuera feliz, y que esto no lo conseguiría solo siendo un abogado exitoso; la conclusión luego del coaching fue que esa felicidad se podía alcanzar perfectamente a través del arte.

“Los resultados del coaching se ven rápidamente, porque trabajas con problemas puntuales. Lo que hacemos con las preguntas es conectar el lado de la cognición, de la percepción del mundo, con el lado emocional. En síntesis, nuestra tarea es integrar razón y emoción, haciendo que el coachee descubra cosas que le son propias, como qué es lo que quiere para su familia, por ejemplo”, explica Anwandter.

APRENDER A SER MEJOR
La metodología es relativa a cada cliente. Se pueden realizar sesiones individuales, de pareja o con todo el grupo familiar; en una oficina, en un café o en la misma casa. Lo ideal es que no implique un tiempo muy prolongado -el promedio es de dos semanas-, ya que los temas a tratar son específicos y el objetivo es entregar las herramientas a las personas para que sean ellas quienes resuelvan sus conflictos. “Esto no es una terapia, por lo mismo se trata de evitar la dependencia prolongada. Nos enfocamos en un problema particular y trabajamos para resolverlo; una vez resuelto se termina el coaching. Un nuevo conflicto es otro proceso distinto”, agrega Paul Anwandter.

Los especialistas coinciden en que para que un coaching sea exitoso, es fundamental el compromiso del cliente y la correcta preparación de su entrenador. La responsabilidad, la capacidad de reconocer errores y la disposición para modificar conductas son fundamentales para obtener resultados.

“El coaching familiar es una tendencia creciente por la efectividad que tiene en la resolución de temas, con metodologías rápidas y eficaces, que provocan cambios en las visiones personales dentro del del núcleo familiar”, agrega la coach Alida Talloni. Abrir las puertas de la intimidad familiar puede ser una decisión difícil, pero a veces alguien ajeno es el único capaz de hacer ver aquello que de tan cerca ciega.

¿Dónde?
www.coachingintegral.cl

Escrito por: María Paz Maldonado
Ilustración: Nicolás Galdames

Fuente: Diario La Tercera, Revista Mujer, N° Edición 1489

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