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Un gusto sin el gusto

By 31 marzo, 2012 No Comments

Era un día de esos en que usted está cansado de caminar, pero aun tiene que comprar los últimos regalos de Navidad.

Era un día 23 de Diciembre a las 21:47 hrs.

Ha estado caminando toda la tarde y parte de la Noche (que no ha sido «buena»).

Está con mucha pero mucha hambre y sed.

De repente, ve uno de esos lugares donde venden donuts y que usted debe saber cuales son.

Eso era lo que le faltaba para que el día se compusiera.

Su mente inmediatamente se conecta con todas aquellas experiencias maravillosas donde usted ha degustado y saboreado un delicioso donut.

Ese mismo donut que está pensando ahora, con un gusto dulce y una textura suave y un aroma riquísimo. Ummmmmmm ummmmm.

Al mismo tiempo,se imagina cómo sería tomar el líquido preciso que a usted le gusta para acompañar al delicioso donut.

Todo está perfecto, en su mente.

Entonces, usted vira para entrar en el local y se encuentra conque existen algo así como 19 personas antes que usted, que parece que tuvieron la misma idea…

Su mirada rápida hace un barrido instantáneo y encuentra que en esta escena existe algo raro, muy pero muy raro.

Pero no lo identifica.

¿Qué será se pregunta usted?

Ohhhhhhhhh…..

Hay solamente una persona para atender a toda esta gente, más usted.

Al todo somos 20!!!!

El tipo además es lentísimo!!!

Debe ser esto una sucursal del infierno en la tierra.

Comienza a pensar en Sartre y su existencialismo y se pregunta:

– ¿Por qué a mi?

Se le ocurre que podría ser una buena idea hacer rápidamente de ese escenario un lugar para un Remate.

– Doy 20 lucas por el Donut!!! Usted lo grita a todo pulmón.

El hombre, ya no lento, le grita:

– Adjudicado al Sr. con algo de cara de loco y saliva en la boca allá en el fondo…

Le paga.

Y sale feliz del lugar con ese donut que nunca tuvo en la mano.

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