En algunas ocasiones escuchamos que alguien nos dice: “¡es que soy yo mismo el que me hago sabotaje! por eso no logro lo que quiero…”
Más que un “acto malicioso” que procura hacer “daño” o la “destrucción intencional” de un objetivo, consideramos “el sabotaje” como una excelente forma de comunicación. No es chiste…
Gracias a su existencia, podemos descubrir el propósito que esa parte de la persona busca y una vez descubierto, negociar con la persona y con sus partes involucradas, para que puedan estar todas plenamente satisfechas e integradas. ¡Voilá!
